LA CREACIÓN
Levanté la vista al cielo oscuro
y ahora ya lo entiendo.
Miro a un puzzle incompleto de acontecimientos desordenados,
unos junto a otros golpean mi retina a la vez diciendo que son hermanos,
engañándome.
Sin pensar que yo también soy luz ahora,
para ti; mañana,
rastro de un presente y fotograma que salta veloz y seguro,
pero incapaz de atrapar a tiempo el próximo AVE
y con tan solo billetes de cercanía
para unos pocos trenes que aún no se han ido.
Sin saber qué, ni conocer quién
vive ahora en mi ventana,
ni yo en la tuya lo que fui
y no soy en ti “ahora”,
ni por supuesto, seré mañana.
¿Esto es historia? NO.
Son desechos sin limpiar de varios días que antaño
el rebaño dejó en la calle de mi pueblo.
Abono de asfalto que lucha por sobrevivir en una Supernova.
Que huye de la Entropía y se apega con fuerza a la Matriz,
transformando Energías que ni entendemos,
procesos complicados de los que sin imaginarlo somos Sub-producto.
Una escoria que no quiere partir,
que se aferra reinventándose en todo lo que sea sobrevivir. Solo eso.
Como demás Seres “Vivos”, que viven lo que dura un suspiro
y creen dominar a los mal denominados “Inertes”.
Delirios de grandeza.
Capas de la misma ropa a la que llamamos Conciencia,
se pierde cuando sentimos peligro
y se gana con afecto, seguridad;
confianza en la Subsistencia.
Ni únicos ni Casuales,
sino dispuestos de otra manera y por otros motivos.
Lo contrario sería decir que la fragua no humea, no condensa,
que no provoca reacciones externas en un entorno.
Entorno que no tiene otra alternativa que ceder y obligar repetidamente,
y dejarnos existir sin ataduras entre 2 crestas de una ola
que crea otra gran ola inevitable.
Ciertamente,
cuando lleguemos a concebir el Universo como Perturbación y Campo,
y dejemos a un lado ya por fin la Axiomática del Elemento,
de la Partícula,
nos daremos cuenta de que todo es Interacción,
solo hay Energía. Esa es la unidad.
Entiendo que sea difícil Entender.
Nuestros sentidos palpan,
quieren ubicar objetos en un eje al que llamamos Existencia.
Pero la unidad son tan solo 2 partes,
intangibles e inseparables.
Otra no tendría sentido.
Dos que además se oponen y turnan en una desigualdad casi igual,
luchando por ocupar un espacio para Ser, para Estar,
en un vaso que termina por desbordar lo desbordado,
y que desencadena lo que llamamos “Creación”.
EL REFRENDO TUITIVO
Quiero dar las gracias a ese fenómeno,
ha logrado incomodarme desde tan lejos
que he abandonado mi concienzudo estudio de lo que creía justo.
No solo ha jurado un Texto Sagrado al que Falta,
sino que también se permite alardear de asesino
al ritmo de una Oda a la Virgen.
Y ahí está,
omnipresente en las calles,
en los medios de los que supuestamente era enemigo,
carnaza del tan preciado miedo,
cartel permanente y gratuito
por el que otros pagan más de lo que va a ganar
y menos de lo que perderán sus refrendos.
Que vaya él, a ver si puede con su igual,
a la antigua usanza, como es de recibo,
y que no se esconda pidiendo justicia y venganza
de los que otra vez serán culpables, por lo mismo.
LABERINTO ENTRE TUS DEDOS
Si digo esto, malo
y si no,
parece que menos.
“Si el canal me dejara te ibas a enterar de sus dedos”.
De pequeño,
lo rompía todo,
menos mal que era de pequeño.
¿pero cómo has partido el martillo?
Con los dientes Señor,
no era bueno.
¿pero cómo has pasado el tornillo?
Se pasó, no se,
con los dedos.
Y ahora da igual que se pasen
o paseen por perfil bajo
buscando a toda prisa
estrellas y hexágonos.
Si se rompen,
pues se curan,
si se pasan,
que se pasen y verás qué pasa
y si se pasan sin curarse?
si se pasan,
que se pasen y verás qué pasa
y si se rompen sin pasarse?
Ay,
“si el canal me dejara te ibas a enterar,
de sus dedos”.
